
El rectorado de la Universidad Nacional de Río Negro ha propuesto otorgar un doctorado Honoris Causa al diputado y exsenador Miguel Pichetto, por haber sido impulsor para la creación de esa institución de educación pública, en el 2008.
Sin dudas es un acertado reconocimiento para el dirigente rionegrino que fue pieza clave para la sanción de la Ley N.º 26.330 de creación de la Universidad Nacional de Río Negro, pero también es cierto que hubo en aquellos años, otra rionegrina que tuvo una destacada actuación para el logro de ese objetivo, que fue la entonces senadora nacional Amanda Isidori.
No pretendemos que esto entre en una discusión de índole político partidaria, tan común en estas épocas, sino por el contrario destacar que cuando hubo objetivos comunes para la provincia, el accionar de nuestros representantes legislativos en Nación, tuvo resultados exitosos.
Isidori fue en 2007 presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara Alta y fue la propulsora del proyecto de creación de nuevas universidades, entre ellas la de Río Negro.
En aquella oportunidad ante las discusiones por la existencia de la Universidad del Comahue, la senadora señaló que “va a depender de nosotros que seamos capaces de superar disidencias y profundizar coincidencias. La creación de una nueva casa de estudios nunca puede restar; muy por el contrario: suma. Suma conocimiento, oportunidades, equidad y diversidad”.
Simplemente era destacar y reconocer otra parte de la historia educativa de la provincia en la persona de la profesora Amanda Isidori, fallecida el 26 de octubre de 2009 que también fue un factor decisivo e impulsora para la creación de esa Casa de Altos Estudios.