
Quiero compartir una preocupación que nos toca de cerca, especialmente a los que vivimos en provincias donde la lana es parte de nuestra identidad y nuestra economía.
Recientemente, el Senasa dictó la Resolución 44/2026 que facilita la exportación de lana sucia. ¿Qué significa esto? Que ahora es mucho más simple mandar nuestra lana al exterior tal cual sale de la esquila: con grasa, tierra y restos vegetales. SIN PROCESAR.
A simple vista parece “agilidad comercial”, pero la realidad es otra: estamos RECONTRA primarizando nuestra producción.
El lavado no es “solo limpieza”: es un proceso industrial. Es trabajo para nuestra gente, es inversión y es valor agregado que se queda en nuestro país.
Exportar en sucio es exportar trabajo: En lugar de mandar un producto con valor, mandamos materia prima básica para que el empleo y la ganancia del proceso industrial se queden en China, en Europa o en el extranjero.
Impacto local: Nuestras lavaderas y peinadurías, las que sostienen familias en nuestra región, corren el riesgo de quedarse sin materia prima para trabajar.
¿Hasta cuándo vamos a seguir regalando el esfuerzo de nuestra cadena de valor? No podemos permitir que el progreso sea destruir lo mucho o poco que tenemos.
¿Ustedes qué opinan? ¿La resolución de SENASA es una oportunidad o un retroceso?