
No fue una tormenta, ni ningún otro factor climático. Mucho menos un incendio. Este jueves, las ciudades de 25 de Mayo en la vecina La Pampa y Catriel, sufrieron un corte general de energía eléctrica por un insólito motivo (aunque no fue la primera vez). Una bandada de loros provocó la caída del servicio de la Estación Transformadora Divisaderos, que opera y mantiene la empresa pampeana APE (Administración Provincial de Energía).
Al llegar al lugar, el personal encargado de diagnosticar el problema y realizar las reparaciones correspondientes, notaron que había también un aislador y un cable de media tensión dañados. El motivo del incidente fue poco común: “interferencia de aves”.
Fue alrededor de las 11 que estos loros saboteadores generaron el cortocircuito que dejó inutilizable parte de la red, provocando un corte general del suministro en toda la zona urbana, con sus consecuentes complicaciones para las vidas de los pobladores.
Los operarios demoraron poco más de dos horas en restablecer el servicio. Mientras trabajaban, recordaban que en diciembre del año pasado ocurrió una situación similar.
Ya no es casual que ocurran este tipo de situaciones. Los loros, que a veces viajan en grandes bandadas, para descansar, se posan sobre los cables, uno al lado del otro, en largas filas de cableado paralelo. El peso generado por esa cantidad de aves hace que en determinadas ocasiones las fases se toquen, provocando un cortocircuito. Es por eso que algunas compañías de energía eléctrica suelen instalar separadores de las fases para prevenir este tipo de accidentes.
También pueden ocasionarse problemas cuando los loros anidan utilizando como soporte las columnas de transporte de energía. Cuando llueve, las ramas acumuladas en estas grandes construcciones se humedecen y las fases entran en contacto. En las empresas tienen claro que suele pasar, por lo que están atentos para quitar los nidos cuando los detectan.