
A fines de 1978 nuestro país se encontraba al borde de un conflicto armado con la República de Chile por el tema limítrofe en el Beagle.
El 23 de diciembre de ese año, la confrontación bélica resultaba inminente y ese día en el Aula Nervi de El Vaticano, al término de la misa concelebrada de la Nochebuena y ante más de 5 mil fieles, logré entrevistar a su santidad Juan Pablo II.
Allí el Papa anuncia una verdadera “primicia mundial”, que la Iglesia Católica iba a actuar como mediadora en el conflicto limítrofe y que ya estaba enviando en ese momento a su representante el Cardenal Samoré para detener el conflicto armado y actuar como mediador.
