
En las últimas horas, la Secretaria de Hacienda del Municipio de Allen, Griselda Morell, presentó su renuncia al cargo. Pero lo más grave no es su salida, sino lo que ocurrió en una reunión en el Deliberante local, entre lágrimas y visiblemente quebrada, la funcionaria rompió el silencio y lanzó una serie de denuncias explosivas frente a cinco concejales.
Según informó el sitio Inforo, la funcionaria explotó durante una reunión en el Concejo Deliberante local. Ante la presencia de algunos concejales, visiblemente afectada y en llanto, aseguró que “la situación es insostenible” y detalló: “Recibí aprietes por el tema del leasing, estaban desesperados porque eso saliera”.
Morell aseguró que en el seno del Poder Ejecutivo encabezado por el intendente de La Libertad Avanza, Marcelo Román, se viven situaciones de hostigamiento, irregularidades administrativas y una alarmante intromisión de figuras sin cargo formal en la toma de decisiones del gobierno local.
Según publica el medio orense la ex funcionaria dijo que “la situación es insostenible. Recibí aprietes por el tema del leasing, estaban desesperados porque eso saliera”, fue una de las frases más fuertes que abrió su intervención. La funcionaria fue más allá: denunció que le revisaban el celular y que las decisiones más relevantes no se tomaban en el despacho del Intendente, sino que eran impuestas por un asesor sin nombramiento oficial: Morell mencionó a “Sebastián Ocampo” , un conocido dueño de medios que —según relató— maneja los hilos del Municipio desde las sombras.

“Todo lo que hacemos tiene que pasar por él. Me llama el intendente, me da una orden, y a los minutos me llama este asesor para contradecirla. Es él quien decide en qué se gasta el dinero”, contó Morell.
En ese marco, también denunció que hay interferencias en las licitaciones públicas, mencionando el reciente apartamiento de la responsable del área de Compras, Mariela Belleggia, supuestamente forzada a dejar una licitación en curso por orden directa de este mismo personaje.
Pero sin dudas, una de las acusaciones más escandalosas fue la relacionada con la Fiesta Nacional de la Pera. Según Morell, “se gastaron 400 millones de pesos, pero se dibujaron los números y se declaró oficialmente solo la mitad. Fue un dibujo”, dijo literalmente.
La situación fue tan grave que los concejales presentes se mostraron impactados. “Se despachó con todo. Estaba quebrada, llorando, fue un momento tremendo. Le dijimos que esto lo tiene que denunciar públicamente”, comentó uno de los ediles presentes, quien también denunció que ellos mismos son víctimas de persecución, con fotografías de sus casas y seguimiento de sus movimientos.
La renuncia de Griselda Morell se suma a una larga lista de funcionarios que dejaron el gabinete de Román.